Un buen rincón de lectura invita a hacer una pausa. No necesita muchos metros: basta con cuidar la luz, el asiento y el lugar donde dejamos un libro.
Empieza por la luz
Coloca el asiento cerca de una ventana y añade una lámpara orientable para las horas de menos claridad. Así el espacio funciona durante todo el día.
Elige pocas piezas
Una butaca cómoda, una mesa auxiliar y una estantería pequeña suelen ser suficientes. Deja sitio para moverte y evita llenar cada superficie.
El resultado puede cambiar con una manta, una planta o una pequeña colección de libros que quieras tener a mano.